Nota editorial
por Orlando Eijo
Una falsa creencia de extraordinaria popularidad.
La ignorancia de pensar que los caninos detectores de drogas son adictos a los alucinógenos
Dentro del mundo de adiestramiento canino, como en todos los mundos, existen una serie de mitos, leyendas y creencias populares de arraigada existencia, así también como de absoluta falsedad.
La ignorancia a cerca de las características caninas son la causa de muchas de estas " verdades " que todo el mundo comenta, pero del que pocos tienen real conocimiento.
Me voy a referir en este caso a la creencia popular según la cual los caninos de detección de drogas son caninos adictos a estos estimulantes. La creencia popular dice que si un canino es convertido en droga dependiente se convertirá en un eficiente detector de la sustancia de la cual depende. De la misma manera podríamos pensar que un canino alcohólico sería una excelente detector de botellas de whisky en el contrabando.
Esta afirmación no tiene en cuenta que un canino detector debe ser un canino con una salud a toda prueba, ya que depende para su eficiencia de un aparato respiratorio y circulatorio en óptimas condiciones. En un aeropuerto un canino detector debe revisar hasta quinientos paquetes y maletas por hora. En una planta industrial un canino detector debe registrar grandes superficies en condiciones atmosféricas generalmente adversas, fundamentalmente afectados por el calor. En una zona de desastres un canino de rescate (que no es otra cosa que un detector de seres humanos) deben trabajar durante horas en medio de escombros, ascendiendo y descendiendo, realizando esfuerzos físicos en medio de un ambiente polvoriento. En todos estos casos la salud de estos caninos debe ser tal, que en esas difíciles condiciones mantengan su capacidad de percibir unas pocas moléculas del químico para que han sido adiestrados.
El pensar que el solo deseo de encontrar algo es suficiente para que el canino pueda encontrarlo, es desconocer las condiciones de trabajo de un canino detector, y las características del sentido del olfato canino. También es desconocer plenamente las características de comportamiento cinegético de nuestros caninos.
Dividamos entonces la cuestión en dos partes: En primer lugar el canino debe tener un deseo, una pulsión, un motor de comportamiento que lo impulsa a a buscar lo que nosotros queremos que localice. En segundo lugar el canino debe tener la aptitud física para que ese deseo, pulsión, motor de comportamiento pueda ser llevado a cabo con éxito.
Por otra parte nos deberíamos preguntar cómo haremos cuando tengamos que preparar un canino detector especializado en localizar restos de hidrocarburos para los trabajos periciales en los incendios, en la investigación de siniestros para las compañías de seguros. ¿Acaso podríamos convertir a un canino en el adicto al querosene?, ¿cuánto duraría el olfato de un canino adicto a aspirar gasolina?, ¿Podríamos convertir a un canino en el adicto al gas natural?. Existen cientos de químicos para los que se preparan caninos detectores tanto en la industria como la seguridad, tratándose en el 99% de los casos de químicos que no son aditivos... ¿Dónde queda entonces la teoría de que sólo un canino adicto puede encontrar una droga?.
Cuando observamos trabajar a los caninos de rescate en medio de los escombros por atentados o terremotos, estamos viendo a otro canino detector, el cual ha sido especializado en detectar personas en lugar de otro tipo de elementos... ¿Se trata de un canino adicto a comer cadáveres o personas agonizantes?.
Todas estas preguntas que nos estamos haciendo nos hacen pensar en la verdadera tontería que significa que esta creencia popular respecto de los caninos detectores de drogas. Mucho más todavía si pensamos que un canino detector de explosivos jamás podría ser adiestrado provocándole una adicción a la ingesta de cartuchos de dinamita. Tampoco creo que nos serviría de mucho pretender convertir a un canino en adicto a los explosivos mediante la inyección endovenosa de nitroglicerina.
El canino detector es nada más ni nada menos que un canino cumpliendo las funciones naturales de su especie. Es un depredador acosando a su presa. Si los lobos han sido educados para reconocer el olor particular de cada una de las presas que conforman su mundo cinegético, nosotros nos las ingeniamos para cambiar esta información y " convencer " a la mente canina de que la presa tiene el aroma del químico para el cual lo hemos adiestrado.
El adiestramiento de caninos detectores no es otra cosa que una actividad de caza. Y visto desde el punto de vista del comportamiento canino en sus juegos, podemos deducir que la localización de cualquier químico no es otra cosa que una actividad recreativa donde el canino juega a cazar la droga, el explosivo, las víctimas sepultadas entre los escombros, las pérdidas de gases, y todo tipo de químico para los cuales se preparan miles y miles de caninos alrededor de todo el mundo.
Así como nosotros, los seres humanos, jugamos a cazar en equipo un arco de fútbol, recreando mediante el juego la estrategia de acoso, para finalmente hacer blanco con la pelota y dar muerte a la víctima, de la misma manera, y con más razón aún por su origen naturalmente depredador, el canino en cada uno de sus juegos está realizando una actividad depredatoria. La manera en que encausamos este comportamiento para llevarlo a la finalidad de los interesa, es parte de las técnicas de adiestramiento de caninos detectores de químicos y localización de personas.
Orlando Eijo