Reflexiones La retiscencia a castrar a los caninos Machos El machismo también recala en lo relacionado con nuestras mascotas. Todos los días se esterilizan hembras pero muchos propietarios creen que si su canino está castrado, ellos como sus amos pierden su hombría. Un error que muchas veces apareja problemas de agresividad, ataques a los niños de la casa, el hábito de orinar por todas partes y muchas cosas más. Día a Día me consultan a cerca de caninos difíciles de controlar. En un 99% son machos sin castrar. El lobo macho tiene como características de comportamiento la territorialidad y la marcada lucha por la jerarquía. Esta territorialidad la vemos reflejada en la constante acción de orinar pequeñas cantidades para dejar su olor particular, y la competencia por las jerarquías suele verse en forma de amenazas y desafíos. Claro que no son todos los caninos tan marcadamente competitivos, pero ¿qué pasa con el canino que amenaza constantemente compitiendo?. Si esas amenazas se dan entre caninos o lobos, su piel es mucho más resistente que la nuestra, y por lo tanto no pasarán de simples amenazas, pero si esas amenazas se dan en el rostro humano, los daños pueden ser bastante importantes. Por otro lado, no hay manera de evitar que un canino macho orine toda la casa. Algunos, por su temperamento, no la harán, pero los que lo hacen no tienen demasiadas soluciones a la mano a menos que sean castrados. Hay sin embargo una notable resistencia a castrar los machos. A pesar de que es más beneficioso castrar el macho que la hembra, siempre se inclinan los amos por esto último, como si castrar una hembra no fuera una mutilación, y castrar un macho fuera una herejía imperdonable. La cirugía en el macho es más simple que en la hembra, cicatriza más rápido y tiene menos posibilidades de complicaciones post quirúrgicas. En cuanto a caninos callejeros, las instituciones que se encargan del control de los mismos, suelen hacer campañas de castración de hembras, pero en pocas ocasiones hacen lo mismo con los machos. Todos saben que un canino callejero macho, de gran porte, puede preñar a varias hembras al año, su capacidad de engendrar es muy superior a la de una hembra, ya que puede preñar una ahora y otra dentro de un rato, mientras que una hembra solo procreará en cada celo, que en el caso de perras callejeras generalmente es una vez al año. Por otro lado, un canino macho callejero es potencialmente más peligroso, competitivo y agresivo que un macho callejero castrado. Muchos amos no quieren castrar los caninos pensando que pueden hacerlos reproducir, y esto lo hacen incluso con caninos mestizos. Pero si tienen una perra mestiza jamás les cruzaría por la cabeza hacerla procrear. De modo que vemos que no se trata de una decisión práctica sino de una costumbre y un prejuicio. Existen caninos machos carentes de libido. Es bastante notable en pastores alemanes y pastores ingleses. Cuando un amo tiene uno de estos caninos lo toma como una cuestión personal. Asocia la falta de libido con homosexualidad (algo que no tiene la más mínima relación), o lo considera canino “marica”. Y se siente proyectado en él, defraudado. ¿Acaso la dueña de una perra castrada debería sentirse disminuida en su propia capacidad de madre? Creo que debería concientizar a las personas a cerca de que, si sus caninos tienen evidencias de ser competitivos, y si además su calidad racial no justifica mantener su estirpe, lo mejor es castrarlos. Y respecto de los caninos callejeros, las instituciones respectivas deberían hacer castraciones masivas tanto de hembras como de machos, pero ante la falta de insumos, o la complicación de no poder atender mucho tiempo las curaciones post quirúrgicas, al menos deberían castrarse cuantos machos vagabundos se pueda, porque ninguna perra tendrá cachorro sin un canino que la preñe. Orlando