Nota editorial Regulaciones y Perros Peligrosos Cuando se cae en el error de pensar que con leyes, reglamentos y ordenanzas restrictivas se podrá terminar con el problema de los ataques accidentales de caninos a las personas, solo se consigue complicarles la vida a quienes son responsables y no se soluciona el verdadero problema. Cuando se cae en el error de pensar que con leyes, reglamentos y ordenanzas restrictivas se podrá terminar con el problema de los ataques accidentales de caninos a las personas, solo se consigue complicarles la vida a quienes son responsables y no se soluciona el verdadero problema. Hace poco tiempo en mi ciudad un rott amputó el brazo a la altura del codo a una joven madre de 17 años, y se comió el miembro, solo apareciendo un poco de hueso en el jardín de la casa en la que trabajaba de empleada doméstica la desdichada muchacha. Son ya muchos los niños muertos por caninos, incluso a un sobrino mío de 3 años dos rott de un vecino lo atacaron en la acera tras aprovechar la reja abierta de su casa por un descuido del dueño, por suerte fue en invierno, mi sobrino tenía demasiado ropa puesta y eso actuó de equipo protector, milagrosamente ninguno de los dos caninos le mordió la cara o las manos, sostuvieron firmemente la mordida sin lograr atravesar la gruesa capa de abrigos, arrastrándolo y sacudiéndolo con furia por toda la acera hasta que, por otro milagro, mi sobrino se desvaneció, lo que hizo que los caninos lo dieran por muerto y se serenaran. Todos los casos que expongo contaban ya con denuncias previas de los vecinos, es decir, pudieron haberse previsto. Veo con preocupación la irresponsabilidad con que se tienen caninos peligrosos, y con mayor preocupación aún veo las supuestas soluciones que intentan dar legisladores ignorantes del tema, reduciendo el problema a un simple juego de privilegios donde el estado sacará una tajada a través de impuestos nuevos, y sin dudas los importadores de microchips de identificación canina también harán su cosecha en todo esto. Mientras que a cada problema le sigue un "negocio" de quienes más rápidamente se mueven con tarjetas de políticos amigos, seguirán lamentándose estos ataques de caninos como hasta ahora, nada cambia, solo se benefician unos pocos y tema olvidado. Está perfectamente legislado el asunto de caninos molestos. Aquel que posee un canino que provoca trastornos, aunque solo sean por ruidos molestos, es pasible de denuncias, multas y hasta del secuestro del animal. Si esas leyes se cumplieran no habría "accidentes" con caninos como los que venimos soportando. Casi todos los ataques que se han verificado en estos últimos tiempos pudieron evitarse, porque en más de uno de ellos había denuncias previas de vecinos. Por otro lado, si los legisladores se dedicaran a depurar la justicia y poner un servicio de abogados gratuito a las víctimas, podríamos tener en el resto del mundo el mismo índice de ataques de caninos que EE.UU., es decir, apenas unos pocos, y eso a pesar de ser el país que más caninos tiene por habitante. Incluso quienes nos dedicamos al entrenamiento sabemos que la líneas de sangre de caninos americanos son muchos más dóciles que las europeas, y ello se debe a la industria de juicios que impera en ese país, donde la responsabilidad de los propietarios de caninos está regulada por el derecho que asiste al agredido, quien puede demandar al propietario de un canino agresor por sumas exorbitantes. Sin embargo, quizás con buenas intenciones pero sin dudas con poco acierto, los legisladores se dejan influir por quienes los visitan en sus despachos con distintos proyectos, sin sospechar que cuando un importador de microchips plantea legislar la obligatoriedad de su implementación, lo hace porque se beneficia con ello, no lo hace pensando en mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos. Finalmente se legislan obligaciones y multas elevadísimas, que luego el estado no puede controlar, y que generalmente solo cumplen quienes son responsables y cumplidores por iniciativa propia, es decir, solo cumplen las nuevas normas los que de todos modos no iban a causar accidentes con sus caninos. Aquellos que son irresponsables frente a la sociedad, y que generalmente protagonizan estos desgraciados episodios, ni siquiera se molestarán por leer las nuevas reglamentaciones. Las causas de la agresividad extrema en los caninos se puede hallar en la absoluta ignorancia de criadores y muchos entrenadores respecto a los mecanismos que gobiernan la conducta de ataque, lo que hace que se críen y seleccionen caninos de manera equivocada. Pero para que se desarrolle el espíritu de la responsabilidad en quienes no se interesan por la tenencia y cría responsable de caninos, se deberían preparar las condiciones para que surjan las 4 palabras que solucionaron muchos problemas en los EEUU: “LO DEMANDARÉ POR ESTO” Orlando