Tema de que trata la consulta:
Perros que tienen temor a ser agredidos.
Macho muy apegado a la cachorra de la casa.
Relación entre perros.
Evitar la castración.
Pregunta:
Hola, Orlando:
Mi nombre es Alejandra y vivo en Venezuela. Muchas felicitaciones por tu página! Ojalá toda la información que se encuentra en Internet fuera tan completa como la tuya!
Espero no aburrirte mucho, pero anduve revisando las consultas previas, y realmente no encontré ninguna que pudiera darme una pista sobre como resolver mi problema. Sin embargo, estoy segura de que puedes ayudarme.
Tengo 3 Golden Retrievers, una hembra de 4 años, un macho de 2, y una segunda hembra (hija de los dos anteriores) de 1 año. Los tres son perros muy equilibrados (beben agua del mismo plato, comparten la comida entre ellos –esto siempre me ha parecido muy extraño-, nunca tienen peleas graves, comparten los juguetes sin problemas), muy sociables con la gente en especial con niños y ancianos, incluso hace varios meses trajimos un gato a casa y se llevan demasiado bien con él. Digamos que la perra más pequeña lo adoptó y es SU gato, y bueno, para el gato ella es SU perra. En líneas generales, son perros muy dulces, entusiastas, siempre de buen humor, activos y muy pero muy obedientes. Nunca he tenido que castigarlos o reprenderlos severamente porque la verdad sea dicha, se comportan excelentemente bien.
El macho tiene un ligero problema de agresividad por temor a recibir un daño físico esperado. Digo “esperado” porque sólo reacciona así cuando sabe que algo le va a doler, ejemplo, una inyección en el veterinario. Ahora, para aclararte un poco más la situación, la única actitud agresiva que muestra es gruñir (jamás atacar directamente).
Mi consulta se deriva debido a una situación acaecida hace dos días en mi casa. En un descuido que tuve, la perra más pequeña se montó sobre la mesa para robarse la comida que estaba allí. Afortunadamente, la atrapé a tiempo y la reprendí, además de darle un tiempo fuera de la casa a ella sola por un rato. Ahí descubrí el primero de mis problemas (obviamente tú puedes decir mejor que yo si esto representa un problema o no), y es que el macho está MUY apegado a la pequeña. En el momento en que la saqué, el macho comenzó a ponerse muy nervioso y a tratar de salir de la casa para acompañarla, lo cual no permití, ya que pensé que al dejarlo salir, ya no sería castigo para la perra más pequeña. Sin embargo, no cerré bien la puerta, así que el macho logró salir como una bala para acompañarla y consolarla por el castigo que yo le había impuesto.
Por supuesto me molesté y salí para volver a meter al macho dentro de la casa, así que lo tomé por el collar para llevarlo de regreso, pero en algún momento entre que lo llevaba arrastrado y que él oponía resistencia, debe haber percibido que podía hacerle daño y me gruñó bastante feo (reitero, sin dar muestras de querer atacar). Ante esta respuesta pues me molesté y le golpeé en el hocico, pues no le permito que responda de esa manera (de la misma manera en la que responde cuando el veterinario trata de ponerle alguna vacuna o tomarle una muestra de sangre). Lo que me dice que el problema tiene solución, es que ante la reprimenda, se echó con las orejas hacia atrás en posición sumisa.
Qué puedo hacer para “regular” o cambiar su respuesta a este tipo de situaciones? Más aún, si el apego que tiene por la pequeña puede traer problemas, cómo puedo hacer para solucionarlo?
Saludos y muchísimas gracias por cualquier consejo que puedas brindarme.
Alejandra
Respuesta:
Alejandra
El problema que tienes puede incrementarse o disminuir, no tenemos certeza con respecto a si podrá controlarse del todo dada la edad del perro. Si él tuviera 4 años, y en estas condiciones, te habría dicho que podría disminuir y seguir igual, pero con 2 años puede que todavía le quede espacio para empeorar, ya que él es el padrillo y sus hormonas seguirán modificando su carácter por un par de años más.
Lo que me gusta es lo que me dices respecto a su reacción cuando le marcaste superioridad, eso es algo que da buenos auspicios.
Antes que nada te comento para futuros perros que críes. Debes siempre enseñarles a ser manoseados, pellizcados, cepillados, incluso pellizcándolos fuertemente mientras los relajas y les hablas calmadamente. Te sorprenderás como se acostumbran a las vacunas y demás cosas “dolorosas”. Y lo pongo entrecomillado porque el umbral del dolor está en directa relación con la tensión nerviosa, y la tensión nerviosa del cachorro está en directa relación con la seguridad con que los lideras, calmas y demuestras sereno control de la situación en la vida diaria. A mis perros lo vacuno yo personalmente, no se mueven ni dan la más mínima muestra de dolor, y es que cuando ellos juegan si prestas atención se dan golpes mucho más “dolorosos” que lo que puede llegar a ser un pinchazo de una aguja nueva de 0.8 mm de diámetro, y sin embargo siguen jugando felices. Una vacuna no tiene porqué doler si el perro está relajado. El umbral del dolor es el límite mínimo de estímulo sobre el cual aparece la sensación desagradable, por debajo del mismo no se siente nada malo. Los umbrales no son estáticos, se modifican según las situaciones. Así que cuando estás feliz en una fiesta, si durante el baile alguien te roza no vas a sobresaltarte, pero si estás tensionada en una casa embrujada, temerosa caminando en la penumbra, un leve roce en tu brazo te hará pegar un salto de dos metros. Por lo tanto si a tus cachorros los acostumbras desde pequeños que no hay nada que temer, que eres su líder y por lo tanto su seguridad, y lo vas pellizcando cada vez más fuerte mientras les hablas y los calmas y alternas con caricias suaves como masajes, eso serán luego perros que no tendrán nunca problemas con una vacuna o cualquier cosa que debas hacerle.
Ahora yendo a tu perro. Corregir los umbrales a esta edad no es fácil, pero también estamos hablando de una raza muy apta para modificar y educar. Por lo tanto lo que debes manejar es tu lenguaje corporal y tu manera de liderarlo. Más allá de ser él el padrillo, tu debes siempre ser el líder del grupo. Muévete con seguridad y calma, pero con firmeza. Hazlo correrse de donde está echado para pasar por el lugar, aunque tengas otro lugar para pasar pasarás por allí porque se te da la gana con un simple y sereno pero seguro “permiso” y ellos deben apartarse para que pases.
Te recomiendo que le des un adiestramiento, el perro debe saber echarse a tu orden, de modo que puedas colocarlo en esa posición cuando te gruña. Además eso reforzará tu liderazgo.
Si no quieres adiestrarlo ni profundizar mucho en esto que te estoy comentando, la solución más simple es castrarlo, pero yo optaría por mejorar la manera de relacionarme con ellos antes que el camino fácil de la castración, que en este caso por lo que me comentas y por su raza, sería una castración evitable perfectamente.
Un abrazo
Orlando Eijo